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Rumanía afronta hoy el examen de su nota soberana. Fitch anunciará su veredicto tras la caída del Gobierno, subiendo el riesgo de una degradación a nivel de bono basura

Rumanía afronta hoy el examen de su calificación crediticia. Fitch anunciará su veredicto tras la caída del Gobierno y los bloqueos en el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR). El riesgo es una rebaja a “bono basura”.
Rumanía afronta hoy el examen de su nota soberana. Fitch anunciará su veredicto tras la caída del Gobierno, subiendo el riesgo de una degradación a nivel de bono basura
Foto: Mediafax
Mădălina Dinu
31 iul. 2026, 10:38,

La agencia Fitch Ratings publicará este viernes, 31 de julio, la nueva evaluación del rating soberano de Rumanía, en un momento en que el país está gobernado por un Ejecutivo interino y los intentos de formar un nuevo Gobierno han fracasado. Rumanía se encuentra ya en el último escalón del grado de inversión, con perspectiva negativa, por lo que una eventual rebaja la situaría en la categoría especulativa.

La decisión se espera tras el cierre de los mercados y mostrará en qué medida la agencia considera que los avances en la reducción del déficit presupuestario pueden compensar la crisis política, la desaceleración económica y los problemas en la adopción de las reformas necesarias para acceder a los fondos europeos del PNRR.

Fitch confirmó en febrero la nota de Rumanía en “BBB-”, pero mantuvo la perspectiva negativa. Este es el último nivel del grado de inversión, mientras que el siguiente, “BB+”, es considerado especulativo. La agencia señalaba entonces como puntos fuertes la pertenencia a la Unión Europea, las entradas de capital europeo y el nivel de desarrollo, pero advertía sobre los elevados déficits, el aumento de la deuda pública y la polarización política.

Los intentos de formar un nuevo Gobierno han fracasado

La evaluación tiene lugar tras la caída del Gobierno liderado por Ilie Bolojan. La retirada del PSD de la coalición y la posterior moción de censura apoyada junto a AUR llevaron a la destitución del Ejecutivo, que desde entonces permanece en funciones, con poderes limitados.

Los intentos de formar un nuevo Gobierno han fracasado. Eugen Tomac renunció al no lograr apoyo parlamentario, mientras que el gabinete propuesto posteriormente por Adrian Veștea tampoco obtuvo los votos necesarios, en un contexto de divisiones políticas y falta de mayoría estable.

La crisis política coincide con los plazos clave del PNRR. Rumanía debe cumplir los hitos antes de finales de agosto, y los retrasos pueden llevar a la suspensión o pérdida de fondos europeos. Entre las reformas bloqueadas se encuentran la ley de salarios del sector público y la ley de integridad, ambas afectadas por conflictos entre partidos.

La CE estima que la economía rumana crecerá solo un 0,1% en 2026

Fitch advirtió que estos retrasos pueden poner en riesgo miles de millones de euros en financiación europea. Estos fondos son esenciales tanto para la inversión como para sostener la economía en un contexto de bajo crecimiento, inflación elevada y medidas de ajuste fiscal.

La Comisión Europea estima que la economía rumana crecerá solo un 0,1% en 2026, tras un 0,7% en 2025. La inflación media se sitúa en torno al 7%, y la recuperación se espera en 2027. El déficit presupuestario, aunque en descenso, sigue siendo elevado, mientras que la deuda pública continúa aumentando.

El Gobierno destaca, sin embargo, datos positivos, como la reducción del déficit en la primera mitad del año y el aumento de los ingresos, señalando que las medidas de consolidación empiezan a dar resultados.

La inestabilidad política compromete la consolidación fiscal

Para Fitch, la cuestión clave no es solo la evolución reciente, sino la capacidad de mantener la reducción del déficit en los próximos años. Un Gobierno interino tiene margen limitado para aplicar reformas estructurales o diseñar el presupuesto futuro.

Una eventual rebaja a “BB+” convertiría a Rumanía en un emisor especulativo, lo que podría aumentar los costes de financiación y reducir el interés de los inversores institucionales. Esto podría traducirse en mayores tipos de interés y presiones sobre la economía, aunque no implicaría automáticamente una crisis financiera.

Fitch puede optar por mantener la nota en “BBB-” con perspectiva negativa o rebajarla si considera que la inestabilidad política compromete la consolidación fiscal y el acceso a los fondos europeos. La decisión será clave para la percepción de los mercados sobre la economía rumana.