Aunque las grandes fábricas industriales, a menudo ineficientes y contaminantes, desaparecieron en gran parte después de 1990, la industria no ha desaparecido, sino que se ha transformado. Rumanía produce ahora más, en unidades más pequeñas, más eficientes y mejor integradas en la economía global, segun credinromania.ro.
Esta transformación también se refleja en las cifras. La economía está en rápido crecimiento, y las exportaciones son 14 veces mayores que durante el período comunista, lo que demuestra que la producción local es competitiva en los mercados internacionales.
La industria automotriz, la energía y las exportaciones que impulsan la economía
Un ejemplo conocido es la industria automotriz. La producción de Dacia y Ford superó en 2024 las 560.000 unidades, cuatro veces más que en 1989. La mayoría de estos vehículos se exportan, y el valor total de las exportaciones de automóviles alcanzó los 12.000 millones de euros.
Alrededor de este sector se ha desarrollado todo un ecosistema industrial. Miles de empresas fabrican componentes y subensambles para fábricas de todo el mundo, y el sector automotriz y las industrias relacionadas emplean aproximadamente a un millón de rumanos.
Además de la industria automotriz, Rumanía se convirtió en 2024 en el mayor productor de gas de la Unión Europea y cuenta con cuatro refinerías importantes, lo que refuerza su posición en el sector energético.
Más allá de los sectores conocidos, Rumanía produce una gama extremadamente variada de bienes. El sector de los electrodomésticos y la electrónica es uno de los más desarrollados. Empresas como Arctic fabrican millones de lavadoras al año, la mayoría destinadas a la exportación a decenas de países.
Al mismo tiempo, De’Longhi tiene fábricas en varias ciudades del país donde fabrica cafeteras, mientras que grupos internacionales como Bosch, Electrolux, Philips o Miele cuentan con unidades de producción locales. Estas fábricas utilizan tecnologías modernas y contribuyen a consolidar la etiqueta „Made in Romania” en los mercados internacionales.
Rumanía también empieza a destacar en la industria tecnológica avanzada. Gracias a financiación europea de cientos de millones de euros, empresas como Continental, Bosch y NXP desarrollan proyectos de investigación y producción de semiconductores, un sector clave para la economía del futuro.
La industria textil sigue siendo un pilar importante, con fábricas que fabrican ropa, calzado y materiales técnicos para sectores como el automotriz o el aeroespacial. Empresas en Rumanía trabajan para marcas internacionales y exportan principalmente a Europa.
En paralelo, la industria química produce desde fertilizantes y pesticidas hasta plásticos y caucho, a través de empresas como Chimcomplex, Azomureș o Rompetrol.
La metalurgia continúa siendo un sector estratégico. ALRO Slatina es uno de los mayores productores de aluminio de Europa, Liberty Galați produce acero para la construcción, y TenarisSilcotub exporta casi toda su producción de tubos especiales para la industria petrolera.
Este sector genera entre el 10% y el 15% de las exportaciones de Rumanía y apoya numerosas otras industrias, desde la construcción hasta la automotriz.
Rumanía es el segundo mayor productor de bicicletas de la Unión Europea. La producción se ha multiplicado por cinco en solo cinco años, alcanzando aproximadamente 2,6 millones de unidades al año, lo que representa el 18% de la producción europea.
Al mismo tiempo, en Rumanía se fabrican tractores y maquinaria agrícola. La empresa IRUM, en Reghin, fabrica maquinaria forestal y agrícola, y otros fabricantes internacionales han abierto líneas de producción y ensamblaje en el país.
La industria farmacéutica también está bien representada. Existen más de 30 fábricas de medicamentos, y empresas como Antibiotice Iași, Terapia Cluj o Biofarm producen tanto medicamentos como principios activos. En 2024 y 2025, el sector anunció inversiones de más de 350 millones de lei para ampliar las capacidades de producción.
Además de la producción tradicional, Rumanía desempeña un papel importante en servicios e investigación, incluidos ámbitos como los semiconductores o el software. La industria IT aporta aproximadamente el 8% del PIB, gracias a empresas locales e internacionales que desarrollan productos utilizados a nivel global.
Todos estos datos muestran una realidad menos visible en el discurso público: Rumanía no solo produce, sino que produce de forma diversificada, competitiva y orientada a la exportación.
Desde electrodomésticos modernos hasta software de última generación, y desde maquinaria agrícola hasta componentes industriales complejos, la economía rumana consolida su posición en el mercado global de forma más discreta, pero mucho más eficiente que en el pasado.